¿Menor esfuerzo?
A veces buscamos hacer el menor esfuerzo en nuestra vida en las cosas de todos los días. Pero cuenta una historia de un ermitaño que tenía su celda a unas leguas de la capilla y penosamente debía ir todas las semanas caminando desde tan lejos a la capilla. Entonces decidió construirse su ermita más cerca de la capilla. Mientras iba caminando desde tan lejos y pensando en esta idea suya, escuchaba que una voz contaba sus pasos. Preguntó a la voz quién era, y la voz respondió que era un ángel de Dios que contaba los pasos que cada día hacía él para llegar desde la ermita hasta la capilla, para premiárselos en el Cielo. Entonces el ermitaño comprendió y decidió construirse su ermita mucho más lejos de la capilla. A nosotros también a veces nos parece que nuestros esfuerzos son inútiles, que nadie ve todo el empeño que ponemos en hacer cosas que quizás nadie nota ni agradece. Pero el Cielo ve cada paso nuestro, cada trabajo, cada suspiro, lágrima y gota de sudor que tenemos p...